Saturday, March 29, 2014

Estado totalitario y poder judicial rastrero

 
Con la llegada al poder del fachochavismo se inició el desmantelamiento del sistema democrático burgués, el cual fue sustituido gradualmente por la de un Estado autoritario, totalmente militarizado y centralizado. Igualmente se inició la construcción de un nuevo andamiaje jurídico al mejor estilo de la Alemania nazista y la Italia Fascista, a fin de legitimar en el marco de la Ley todos los atropellos y violaciones de los derechos fundamentales de los ciudadanos. Quince años más tarde, observamos la consolidación de este proyecto perverso: un sistema jurídico destinado a aterrorizar al disidente, que proporciona sustento jurídico al ejercicio ilegal del poder, que institucionaliza el uso de la violencia en desmedro de los derechos consagrados en la Carta Magna.

El sistema de justicia bolivariano se ha convertido en una herramienta para la manipulación de las masas por el terror. Los tribunales, jueces y fiscales –muchos militantes fachos, aunque tampoco faltan los arribistas y oportunistas en busca de ascensos o promociones– no son más que vulgares verdugos dispuestos a complacer los deseos del régimen en su afán por aplastar a la disidencia política. Han hecho suyo la concepción amigo y enemigo del jurista nazi Carl Schmitt, en el entendido de que un enemigo es alguien a quien, tarde o temprano, hay que eliminar físicamente. Son los nuevos paladines que con cruz gamada y togas reivindican la claudicación de derechos y libertades fundamentales a expensas de un abusivo poder estatal encarnado en la dupla asesina de Maduro-Cabello.

Hemos visto a un régimen represivo y a un poder judicial miserable que avala la detención de ciudadanos sin orden judicial bajo los rótulos de enemigos o conspiradores, que auspicia juicios exprés donde no priva ninguna norma jurídica sino un “decisionismo arbitrario” a fin de satisfacer las directrices emanadas desde el Palacio de Misia Jacinta (Juicios a los alcaldes Enzo Scarano y Daniel Ceballos).

Un poder judicial que ampara con su silencio y complicidad los asesinatos cometidos por miembros de los colectivos armados (La Piedrita, los Tupamaros, Carapaicas y Alexis Vive) y otros grupos de choque (Frente Francisco de Miranda) quienes constituyen “el brazo armado de la revolución Bolivariana”. Organizaciones paramilitares que operan en el país con el apoyo del régimen y la cooperación de la Fuerza Armada Nacional y cuyas acciones criminales forman parte del libreto represivo orientado a inducir, miedo, terror y muerte.

Son los siniestros miembros del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) quienes consideran a la bazofia del proyecto del fallecido vocinglero de Miraflores como una suerte de norma no escrita del ordenamiento jurídico, una especie de fuente supralegal del derecho, en su vil intento de legitimación de todas las violaciones del ordenamiento legal cometidas por el proyecto nazi-fascista bolivariano. Constituyen los nuevos predicadores del más brutal ejercicio ilegal de poder punitivo del Estado en contra de todo aquel que diciente de la política oficial. Son los nuevos inquisidores practicantes de la intolerancia, el autoritarismo, y el fanatismo quienes basados en la espuria Ley Orgánica contra la delincuencia organizada y financiamiento al terrorismo (Lodofat) (02/2012), envían a cientos jóvenes a las mazmorras del país. Ley que junto a la Ley Orgánica de Seguridad y Defensa de la Nación, son la expresión más acabada del andamiaje represivo del régimen bolivariano.

Lamentablemente este nefasto régimen ha contado con el apoyo de muchos quienes abandonaron los principios representados por Marx y fueron seducidos por el culto a la muerte de Haushofer y Rosenberg. Son los mismos que hoy defienden rodilla en tierra al régimen del cucuteño charlatán y su bastardo socialismo bolivariano.

La dupla Maduro-Cabello pretende mantenerse en el poder en base al empleo de la más brutal y desnuda violencia descargada contra quienes no se identifican con su oprobioso proyecto socialfascista bolivariano. Fracasarán en su intento como ha ocurrido en otras latitudes del continente.

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