El término Izquierda, como el de
Derecha política, tiene su origen en la votación que tuvo
lugar en la Asamblea Nacional
Constituyente surgida de la Revolución Francesa (1789). A partir de ese hecho el vocablo "izquierda"
quedó asociado a las opciones
que defendían el cambio político y social, mientras que el término "derecha" permaneció asociado a las que se oponían a dichos
cambios. Con el pasar del tiempo
ser de izquierda significó:
progreso, justicia social, antimilitarismo, defensa de los trabajadores y
respeto de los derechos humanos.
Lamentablemente
los desvaríos ideológicos de la izquierda
latinoamericana la han llevado a
cerrar filas en torno a un
proyecto autoritario, militarista y explotador: el socialfascismo bolivariano.
Esta
incomprensible genuflexión ideológica de la izquierda,
incluyendo buena parte de la
venezolana, ha llevado a
aguerridos luchadores de antaño a defender "rodilla en tierra" a un proyecto reaccionario y fascista que
actúa brutalmente contra la
disidencia política como lo
hacía la derecha de la IV
república. Los antiguos paladines del "derecho a manifestar" hoy
apoyan sin escrúpulos la represión masiva y el asesinato de jóvenes como Bassil Da Costa, Roberto Redman, Geraldine Moreno y muchos mártires más.
Estos
subordinados intelectuales callan cobardemente ante el
bombardeo inmisericorde de gases lacrimógenos contra niños y ancianos en zonas residenciales.
Enmudecen
frente a los actos vandálicos y salvajes de la Guardia Nacional, los cuerpos de seguridad del Estado y de los escuadrones de la muerte (entiéndase colectivos). Los otrora defensores de los derechos humanos han devenido en apologetas de una feroz represión inédita tanto en extensión como en crueldad en tiempos recientes.
Son las
meretrices ideológicas que desde sus curules de la
Asamblea Nacional (AN) felicitan
a la GN por su "impecable
actuación" durante las
protestas.
Recordemos
que la GN siempre ha constituido un pilar fundamental
en la estrategia represiva del
bloque hegemónico. Desde su fundación (1937) ha estado implicada en
la represión contra campesinos, obreros y estudiantes, así como en el asalto a
sindicatos, domicilios y universidades.
A esta
izquierda-militarista y ramplona solo le queda su
gastada verborrea para justificar lo
injustificable, así como su
eterna creencia de que todo el
mundo "complota" contra el proceso bolivariano, desde Mr. Obama y su
CIA, pasando por los poderes fácticos,
hasta llegar a Mickey Mouse.
Ha sido
decepcionante la actitud alcahueta y cómplice
de los presidentes Mujica, Rousseff y Bachelet, quienes sufrieron en carne propia la represión salvaje de gobiernos militaristas.
Igualmente las declaraciones de
Camila Vallejo, líder estudiantil
chilena, quien no tan solo ha callado
ante las violaciones de los
derechos fundamentales, sino que ha expresado su apoyo al régimen.
¡Esa no
es la izquierda en cuyas filas he luchado y
seguiré luchando por el resto de mis días!
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